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Brandon Bagley vive en un mundo en que la 3ª guerra mundial ya es historia. Él es un policía ejemplar. Este es el año 2167. Las cosas pronto cambiarán, pues Brandon se encontrará sumergido en la... REVOLUCION

Revolución

REVOLUCIÓN #4
Fuego cruzado I de II
Guión: Taker
Portada: Margarita Espinoza

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Nueva York 3. Una casa solitaria en el sector sur de la ciudad. La luz de la sala está encendida. En ella, un hombre está sentado en un sillón fumándose un cigarro. En una mesita cercana se pueden apreciar un cenicero, unos guantes de cuero, una máscara negra y un broche dorado con la forma de un delfín. De pronto, el tipo se levanta, toma el broche y se dirige a un mueble que está a algunos pasos del sillón. Bajo la luz directa, se ve toda su forma musculosa y fornida, inclusive aunque usa una chaqueta de cuero. Abre una compuerta del mueble, luego la otra, y se ve lo que las puertas ocultaban: una especie de vitrina. El tipo oprime un botón que hay a un costado, y dicha vitrina se ilumina. Hay varios objetos ordenados de izquierda a derecha, y procede a colocar el broche al último a la derecha. Luego, toma el primer objeto de la izquierda. Es un reloj. Lo mira bien unos segundos, y luego comienza a hablar.

- Aunque ya han pasado 17 años, aun recuerdo como te obtuve. Fuiste mi primer trabajo. Yo tenía 20 años. ¿Cuál era tu nombre?...Ah, sí, Steve. Nunca supe muy bien por qué tuve que asesinarte...ahora...ahora ya no importa. ¿Sabes por qué? Ahora lo hago por diversión. Es mi forma de vida...y encima, me pagan.

De pronto, suena el móvil que el tipo lleva en su chaqueta. Contesta.

- Diga.

- Soy yo. Dime Collins, ¿Cómo te fue en tu encargo?

- Muy bien. Creo que batí mi record. Esa puta ni siquiera supo quien la mató.

- Te felicito.

- Gracias. Y aproveché de cobrar otro trofeo.

- ¿Cuántas veces te he dicho que...?

- Tranquilo Smith, - interrumpe Collins - soy el mejor en lo que hago.

- Si no fueras el protegido del jefe, yo...

- ¿Tú qué? ¿Me habrías encerrado? Ja, ja, ja!

- ¡Click!- Smith cuelga.

- Uy, que genio. - Collins se da cuenta que aun tiene su primer trofeo en la mano - Bueno, tú te vuelves a tu lugar.

Collins deja el reloj en el sitio que le corresponde, y se fija en un lugar vacío que hay en la hilera de objetos. Comienza a hablar de nuevo.

- Tú has sido mi único fallo, mi único error. No se como fui tan descuidado para perderte. McKenzie, sí, ese era tu nombre, McKenzie. Era un arete precioso, si mal no me acuerdo. Ese maldito poli se adueñó de ti. Ese maldito Halcón. Maldito pájaro inservible. Pero no dejaré que mi colección esté incompleta, no señor. He de recuperarte, sí, te recuperaré, ja, ja, ja!

El psicópata asesino cierra la vitrina y se dirige a su dormitorio, riéndose de una forma enfermiza.

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Al día siguiente, los neoyorkinos comienzan su día como es normal. Los vendedores abren sus tiendas; las estaciones de servicio comienzan a atender al público; comienzan a verse los vehículos volar a ras del suelo; los policías comienzan a cambiar turnos. Todos, a excepción de uno que descansa plácidamente en su cama junto a su esposa. ¿Por qué descansa en lugar de estar trabajando? Ha sido suspendido por un tiempo, debido a que expuso su opinión ante su jefe quien interpretó el hecho como sublevación. Su pareja, una exitosa secretaria de la empresa Polytech Inc., pidió vacaciones para estar con él y tratar de recuperar sus vidas y su relación, que no llevaban un ritmo muy fijo. Como es lo usual en estos días, él es el primero en despertar, y se queda mirándola un rato mientras ella despierta.

- Hola cielo. Ya era hora.

- Hola Brandon. ¿Dormiste bien?

- Sí, muy bien. Pero no tanto como tú, por lo que parece.

- Mmmm, eso es cierto. ¿Qué hora es?

- Eeem...son las 12:30 P.M.

- Vaya, es tarde. Entonces, me voy a levantar para preparar el almuerzo.

- Eh, Clarice, eso no necesario.

- Uh, ¿por qué dices eso? Hay que comer, ¿no?

- Bueno, sí, pero tengo algo en mente. Te mereces un descanso, así que vamos a un restaurante. Aun tengo crédito en mi tarjeta.

- Que bueno, porque aun no han recargado la mía. Bueno, vamos.

- ¿Enseguida?

- ¿Tienes algo más en mente? Recuerda que tu brazo se ha recuperado hace poco.

- Um, podría ser. Además, el jefe Smith me dejó la moto-jet, así que nadie nos apura.

- Um, entonces, ¿qué podemos hacer ahora?

- Adivina...

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En la cárcel de la ciudad, más específicamente en el sector de reclusas femeninas, una chica está siendo dejada en libertad. Su nombre es Sarah.

- Muy bien jovencita. Puede retirarse. Tome sus cosas y váyase. Espero no verla nunca más por aquí.

- Espero lo mismo oficial.

Sarah abandona el reciento penitenciario con una mezcla de sentimientos. Se siente feliz y angustiada. Feliz porque, bueno, ¿a quién le gusta estar en la cárcel?, y angustiada, porque hay gente que la sigue, y con muy malas intenciones. "Si tan solo supiera cómo contactar a Brandon", piensa. Él ya la ha salvado un par de veces, y podría ayudarla. Pero para eso, Sarah debería contarle todo. Todo lo de Revolución. Todo lo prohibido de hablar. Ella sabe que es imposible. No debe hablarle de eso a nadie. "Tengo que encontrar a Harrison", piensa, "él sabrá que hacer".

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Un rato después, Brandon y Clarice han llegado al restaurante. Luego de ubicarse en una de las mesas del local, una voz robótica que sale de la mesa les da la bienvenida. Luego, una sección de la misma mesa se abre, revelando un monitor sensible al tacto, mediante el cual se pueden escoger los distintos platos que ofrece el menú. Luego de unos instantes, un pequeño robot mesita se acerca a la mesa con la orden de nuestra pareja. Toman los platos y se preparan para comer.

- Es increíble la rapidez de este sistema - comenta Brandon.

- Sí, pero acaba con las fuentes laborales - contesta Clarice.

- Eso es verdad. Tienes suerte de que no existan secretarias robot.

- O de que hayan policías robots - contesta Clarice sarcásticamente. - Esos no serían corruptibles.

- ¿Por qué dices eso?

- No, por nada. Oye esto se ve delicioso.

- Sí, provecho. - y comienzan a comer.

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En otro lugar, un hombre hace una llamada holofónica desde su casa. Se trata del pedófilo criminal Bullet. Contestan su llamada, pero en su pantalla solo aparecen las palabras "solo audio". Su interlocutor es el primero en hablar.

- ¿Quién es, y cómo consiguió este número?

- Me lo dieron en prisión, dentro de una carpeta llena de documentos.

- Entonces tú debes ser Bullet.

- Así es. ¿Y Ud. es...?

- Eso no te incumbe por ahora. Pero hay otras cosas que sí te incumben.

- ¿De qué cosas habla?

- De trabajos...que sin son bien llevados a cabo serán muy bien remunerados. Pero todo depende de ti.

- Mmm, no lo se. Yo trabajo solo. Además, estoy en desventaja. Yo no se quien es usted.

- Si aceptas, eventualmente sabrás quien soy.

- ¿De cuanto hablamos?

- Digamos...muchas tarjetas de U$ 1000.

- ¿Y...en qué consisten dichos trabajos? - pregunta Bullet, ya tentado con la oferta.

- ¿Has matado antes?

- Bueno, uno que otro niño.

- Ahora deberás tratar con adultos. En estos momentos te estoy enviando una lista de tus posibles "clientes".

En la pantalla del holófono de Bullet comienzan a aparecer nombres de varias personas. De pronto, aparece otro tipo de nombre. Se puede leer "Oficial Brandon 'Halcón' Bagley". Bullet pregunta:

- ¿Debo seguir algún orden específico?

- No es necesario. Se te pagará por trabajo.

- Entonces acepto. ¿Cuándo puedo empezar?

- Cuando quieras.

- Necesito al Halcón.

- Lo suponía. Dame el número de tu móvil y te mantendré informado. Yo se como ubicarlo. Me alegro que hayas escogido bien.

- Hay algo que no entendí bien de los documentos. ¿Qué es eso de Revolución?

- Oh. Es un tonto grupo que me estorba. Permíteme hacerte una sugerencia: contacta a un tipo llamado Collins. Tiene experiencia con ellos.

"Al fin podré vengarme de ese maldito poli por haberme encerrado dos veces", piensa Bullet con satisfacción.

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En el restaurante, Brandon y Clarice ya han terminado. Luego de pagar por el servicio, salen del local.

- Oh, Brandon, eso fue muy bonito.

- Sí, es cierto. Hace tiempo que no lo hacíamos. Pero el día aun no ha terminado. Ahora iremos a otro lugar que no hemos visitado en un buen tiempo.

- Me muero de la curiosidad. ¿Dónde iremos?

- No, no. Es una sorpresa.

A continuación, los dos suben a la moto-jet y parten rumbo a su destino.

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En otro lugar, Sarah conversa con Harrison. Ella le habla de todo lo ocurrido últimamente, por qué fue enviada a prisión y sobre quién la ayudo.

- Te digo, Harrison. Se llama Brandon Bagley. Su hermano falleció hace 17 años, y su nombre era Steve.

- No puedo creerlo. Es una gran coincidencia. Sarah, lo necesitamos de nuestro lado.

- Pero es un poli.

- Steve también lo era. Sin embargo, era parte valiosa dentro de Revolución. Gracias a él descubrimos muchas cosas, y convencimos a mucha gente de abrir los ojos. Es una lástima que no hayas alcanzado a conocerle, pero él fue quien salvó a tus padres cuando los atacaron.

- Sí, recuerdo esa historia.

- Es prioritario encontrarle, y hacerle ver lo que está sucediendo.

- Eso significa que si lo encuentro, deberé contarle todo.

- Así es.

- Espero que reaccione bien. Pero hay un problema. Está suspendido y no se como ubicarlo. No tengo su número, ni se donde vive.

- Deberemos buscarle exhaustivamente. ¿llevas tu móvil?

- Sí, como siempre.

- Bien. Entonces quien lo encuentra primero le avisa al otro.

- Bien. Vamos.

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Mientras tanto, Brandon y Clarice han llegado a su destino. Ella es la primer en hablar.

- Pero si es...oh, Brandon, que sorpresa! Es el lugar donde nos conocimos.

El lugar donde esta pareja se conoció por primera vez es el parque de diversiones de la ciudad. Como, supuestamente, esta es la única ciudad que queda en el mundo, no había razón por la cual estos feriantes se movieran. Con el tiempo, la feria creció y se convirtió en un gran parque de diversiones, cuyo principal atractivo es estar diseñado como aquellos que habían en el siglo XX.

- ¡Cómo ha crecido este lugar! - comenta Clarice.

- Bueno, imagínate. Desde la Tercera Guerra hasta ahora algo habrán ganado.

- Sí, pero cuando nos conocimos ya era gigantesco. Es increíble pensar que así se divertía la gente del siglo XX. Y ahí está el lugar donde nos conocimos, ¿recuerdas?

- Sí, nos tropezamos muy feo. Tú caíste al suelo y te ayudé a levantar. Cuando te vi bien me saqué el casco. Perdí al criminal que buscaba, pero encontré al amor de mi vida. Ya hace 5 años de eso. Recuerdo que te asombraste de que yo fuese un policía.

- Es que eras muy joven. Solo tenías 22.

- Bueno Clarice, aquí nos conocimos, y aquí podemos empezar de nuevo.

Brandon y Clarice están a punto de besarse, cuando de improviso se escucha un disparo, y a continuación mucha gente gritando. Los dos miran hacia el lugar de donde vino el disparo, y ven a un tipo que habla en voz alta. Era Bullet que había hecho un disparo al aire.

- ¡Se que estás aquí, Bagley! - grita Bullet, mientras toma a una persona y le apunta con su arma - entrégate si no quieres que le destape los sesos a este tipo.

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En otro lugar, un hombre se encuentra trabajando en un laboratorio. Se trata de James Newton, el científico que trabaja para la policía. Examina, ayudado por muchos aparatos y ordenadores, el supuesto escudo del Capitán América que estaba en un museo.

- Por suerte tengo mi laboratorio bien equipado para...¿pero, qué son estos datos?...No puede ser...no concuerdan con nada que haya visto antes. Obviamente no se trata de un metal corriente, pero...no puede ser, insisto. Esto es muy importante para decírselo a Smith...debo contactar a Brandon, él lo tuvo en sus manos. ¿Dónde demonios anoté su número?

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De regreso en el parque, Brandon y Clarice se acercan al lugar para ver que sucede. Al ver la gravedad de la situación, Brandon decide entregarse.

- ¡Detente Bullet! ¡Yo soy a quien buscas!

- ¿Es posible que tú seas el Halcón? ¿No deberías usar uniforme?

- Yo soy, maldita sea!!! ¡Tú me heriste en un brazo!

- Creo que sí eres tú. Vaya, vaya. Bueno tipo, - dice Bullet al sujeto que tiene apuntando, - gracias por tu colaboración - y le dispara al pobre hombre en la cabeza.

- ¡Bullet! - grita Brandon - ¡Eso no era necesario!

- Bueno, estaba aburrido. Ya me cansó la pedofilia, así que ahora quiero ser asesino.

- ¡Maldito! ¿Cómo supiste que estaba en este lugar?

- Um, tengo mis contactos. Por eso no importa. Veamos, ¿quién será mi próxima víctima?

- ¡Detente! - grita Brandon mientras saca una pistola que traía oculta entre sus ropas. Asustada, Clarice se aleja unos pasos de Brandon, pero queda descubierta a la vista de Bullet, quien le apunta inmediatamente.

- Vaya, creo que ya encontré a mi víctima. Será mejor que te quedes quieta.

- ¡Brandon! - grita Clarice, aterrada.

- ¡No te muevas! Le responde Brandon - ¡Bullet no dudará en dispararte!

- Que predicamento, - dice Bullet - ¿Qué harás ahora, Halcón? Tú no puedes abrir el fuego, porque si lo hicieras serás encerrado, según sus leyes. Por otro lado, - dice mientras saca otra arma y apunta a Brandon - yo tengo para los dos.

- ¡Maldición! - piensa Brandon - ¿Qué hago ahora? Lo tengo a tiro. Si le doy, me encerrarán como a un criminal. Si fallo, matará a Clarice. Si me tardo mucho en decidir, nos puede matar a los dos. ¿Qué debo hacer?

- ¡Eh, muñeca! - grita Bullet - Da un par de pasos adelante. Ahí estás mejor. Ahora gírate, para que veas bien a tu noviecito.

- ¡Oh, no! - piensa Brandon - Esto empeora las cosas. Clarice ha quedado entre Bullet y yo, y me está mirando aterrada. No puedo esperar más, no tengo otra alternativa...

- ¡BANG!

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¡Zona Revolucionaria! Correo de los lectores.

Pues sí. Este número se demoró en salir, debido a que me encontraba ideando Ultimate Iron Man. Por lo mismo tal vez me ha quedado un poco flojo, pero trataré de arreglar eso en el próximo número. Y Newton traerá sorpresas. Nos leemos en la lista (aunque por ahí tampoco aparezco mucho... vacaciones, je, je.)

Saludos desde la tumba

TAKER.

 
 
   
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