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PORTADA
Hace mucho tiempo en una galaxia muy, muy lejana...



Star Wars

STAR WARS #19
Acelerando hacia el final IV
Guión y portada: Ben Reilly
Guía de Personajes

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CORUSCANT

Las grandes batallas, los rescates peligrosos, el honor, la gloria... cuando Kyp había entrado a formar parte de la Academia Jedi eso es lo que había pensado que tendría en su nueva vida. Jamás se le pasó por la cabeza estar cuidando de tres bebés junto a otro Jedi. Claro que los bebés eran nada más y nada menos que los nietos de Darth Vader pero eso no les disculpaba. Todo era un castigo de Mara que había cazado a Kyp y a Gantoris intentando usar el holocrón Jedi sin el permiso del Maestro Skywalker.

- Cuidado con ese cristal -le advirtió Gantoris en el último momento-.

Para pasar el tiempo y seguir entrenándose Gantoris y Kyp estaba utilizando unos pequeños cristales microscópicos. Con ayuda de la Fuerza los hacían flotar en el aire y los dirigían el uno contra el otro a gran velocidad. El ejercicio ayudaba a mejorar la compenetración con el compañero a la vez que permitía conectar a un nivel mayor con la Fuerza. Kyp no conocía mucho a Gantoris, éste era muy reservado. Sin embargo sí sabía que era probablemente el único que podría enfrentársele con un mínimo de posibilidades. No es que los otros no fueran tan hábiles como ellos pero a Kyp siempre le había parecido que aprendían sin convicción, como si lo de ser Jedi no fuera lo más importante de sus vidas. Carecían de un objetivo, Kyp quería buscar a su hermano entre las tropas imperiales, esa era su meta, el fuego que le iluminaba en su aprendizaje. Había visto en Gantoris el mismo fuego pero no sabía qué buscaba.

- Sería de agradecer que te centrases más en la tarea -dijo Gantoris quien segundos antes había esquivado por escasos milímetros un cristal dirigido a su ojo-.

- Lo siento. Estaba pensando.

Gantoris fue relajando su conexión con la Fuerza hasta hacer que todos los cristales se pararan y quedaran flotando en el aire.

- ¿En que pensabas?

- En ti. ¿Qué haces aquí? Eres el dirigente de tu planeta, planeta que ahora te necesita más que nunca después del ataque Hutt.

Kyp pudo notar cómo la pregunta puso nervioso a Gantoris y no sólo a través de la Fuerza, si no que cualquier se habría dado cuenta al ver girar sin control por toda la habitación los cristales que habían estado usando.

- Es complicado.

- Os oí al Maestro Skywalker y a ti hablar sobre unos sueños.

- No son sueños, son visiones del futuro, premoniciones de la Fuerza.

- ¿Qué ocurre en ellas?

- Es extraño. Siento un mal, un mal como nunca se ha visto en esta galaxia. Luego veo la gran oscuridad, más negra que la infinidad del espacio a excepción de sus entrañas que resplandecen más brillantes que cualquier estrella. Me mira a los ojos como si estuviera preparándose para devorar mi ser y después...

- ...grita con un chillido ensordecedor que penetra en tus oídos, no te deja respirar, te consume por dentro mientras al fondo distingues una voz susurrando un nombre que no alcanzas a oír completamente.

- También has tenido el sueño.

- Sí. No se lo comenté al Maestro Skywalker, pensé que se trataba de una pesadilla.

- Sí, una pesadilla muy real.

- ¿Qué crees que significa?

- No lo sé. Pero ojalá cuando llegue el momento de encontrarnos con nuestras pesadillas tengamos el suficiente poder para derrotarlas.

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SISTEMA SYZKMMANN

La batalla entre la flota Hutt y la flota imperial habían terminado con la victoria de ésta última. Más de la mitad del territorio que los Hutt habían conquistado en los últimos meses estaba ahora en manos del Imperio. El Imperio había suministrado naves y soldados clon a Durga el Hutt que éste comprobaba personalmente buscando algún tipo de truco. Pero una vez que su campaña expansionista había empezado ese control se relajó y el Imperio había podido infiltrarse entre las tropas Hutt sin problemas. Como resultado la mayoría de las veces no había ni batalla ya que las naves Hutt eran saboteadas.

A Roark Garnet todo esto le parecía bien. Meter en otra guerra a lo que quedaba del Imperio sería cometer el mismo error que llevaban cometiendo desde que la derrota de Endor. Un único Imperio todavía podía enfrentarse a la Nueva República. Un Imperio en lucha contra los Hutt y la República sólo conseguiría ser aplastado casi inmediatamente. Además el plan cuidadosamente preparado por Darth Aveng estaba funcionando a la perfección. Los últimos informes hablaban sobre la quema de estandartes de la Nueva República en los terrenos "liberados" por el Imperio. Todos clamaban venganza contra un gobierno que les había abandonado en manos de unos tiranos.

- Su llamada ya está lista señor -informó el capitán del Quimera-.

- La recibiré en privado.

Salió del puente y comprobó minuciosamente que su uniforme imperial estuviera en perfectas condiciones. Entró en la sala que estaba totalmente vacía hasta que la imagen holográfica de Darth Aveng apareció de la nada. Roark se arrodilló ante su señor.

- Saludos mi señor.

- Confío en que todo vaya según lo planeado Almirante.

- Me temo que no es así. He recibido una comunicación de la base, señor. Lord Talia ha escapado y se ha perdido su rastro. Según los informes un crucero de la República se enfrentó a nuestras naves lejos de la frontera y consiguió rescatar a Lord Talia.

- Eso es inesperado.

- Admitiré cualquier castigo que quiera adjudicarme. Debería haber dado instrucciones más precisas sobre la seguridad de su pupila, señor.

- No será necesario. La marcha de Lord Talia no era del todo inesperada. Confío en que no se haya llevado consigo algo de vital importancia.

- No señor. Intentó acceder a los archivos del sistema pero en cuanto notó el intento de copia el propio sistema se bloqueó. No pudo sacar nada en limpio que nos pueda delatar ante la República. Excepto el hecho de que ahora saben dónde está nuestra base.

- Tarde o temprano tendrían que descubrirlo. En cuanto vuelva a la base iniciaremos los preparativos para irnos. ¿Se ha completado la otra parte de nuestro plan?

- Sí señor. Como usted predijo Wedge Antilles no resistió la tentación de enviar un equipo de espionaje. Les facilitamos la información sobre nuestro contingente en Vega Prime, cuando salgan del Hiperespacio caerán en nuestro campo de minas.

- Excelente. Ahora debe partir hacia su siguiente objetivo.

- Sí, señor.

La imagen desapareció y Roark se irguió para dirigirse de nuevo al puente de mando donde se sentó en su sillón de mando. Pulsó un botón colocado en el brazo derecho de su sillón y automáticamente todas las naves de la flota pudieron oír lo que iba a decir.

- A toda la flota soy el Almirante Roark Garnet. Nuestra labor aquí ha concluido, reagrupémonos y saltemos hacia nuestro último objetivo.

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Wedge repasaba una y otra vez el informe que le había transmitido los espías que habían mandado hacia la flota imperial1 No podía creer que en tan poco tiempo hubiesen podido encontrar tan valiosa información pero en las operaciones encubiertas eso sucedía de vez en cuando. El antiguo líder del Escuadrón Pícaro todavía recordaba la cara de Crix Madine al volver con la información requerida en menos de dos horas, cuando habían tardado cerca de medio año en preparar toda la operación.

- Vega Prime -musitó Wedge-.

La segunda al mando, la capitana Soani Vedra presionó el botón de la consola más cercana y la información sobre Vega Prime apareció en pantalla.

- No está excesivamente dentro del territorio imperial. Terremotos, lava, lluvias continuas... se asemeja al planeta prisión estándar que utiliza el Imperio.

- Los Pícaros atacamos Vega Prime hace algún tiempo. No había excesivas defensas; por supuesto no las suficientes para que una flota imperial tan grande se cobije ahí.

- ¿Una trampa?

- Mucho me temo que sí.

- ¿No iremos entonces? Si no es una trampa...

- Perderemos una gran oportunidad para darle un golpe definitivo al Imperio. No sé si ahora podemos permitírnoslo. ¿Vio las imágenes que nos transmitió la INR?

- Sí. No puedo creer que estén quemando cualquier símbolo de la República cuando hemos hecho tanto por ellos.

- Se sienten abandonados y con razón. Tenemos que recuperar su confianza y derrotar definitivamente al Imperio sería un gran paso. Si no lo hacemos corremos el riesgo de que la República se resquebraje.

Soani asintió.

- Prepararé a las tropas de inmediato -su comunicador sonó. Habló durante unos instantes y volvió-. Malas noticias, el General Stiuk ha muerto

- ¿Qué ha ocurrido? -preguntó Wedge. El General nunca había sido de su agrado, no se alegraba de su muerte-.

- Su nave realizaba una salida del Hiperespacio estándar, para que las demás naves perdiesen su rastro. Se encontraron con una desertora imperial y sus perseguidores. La nave del General la rescató pero resultó gravemente dañada. Ahora mismo vienen hacia aquí, al parecer la desertora trae consigo varios discos de datos y otra cosa, cuando la rescataron varios de los soldados han afirmado que usó la Fuerza.

- La Fuerza ¿eh? Avise a la nave que nos espere, nosotros iremos a su encuentro. Y manda un mensaje a Coruscant, no me importa cómo lo hagas pero quiero hablar de inmediato con Luke Skywalker.

- Sí Señor.

"Esto se pone interesante" pensó Wedge.

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NAR SHADDAA

En un tiempo ya lejano, Nar Shaddaa formaba parte de las grandes rutas hiperespaciales de comercio. Ahora estaba lejos de esas rutas. Su único rasgo destacable era ser una luna cercana a Nal Hutta, el planeta de los Hutt. Esa posición había servido de reclamo para que miles de contrabandistas viajaran hasta el satélite en busca del trabajo que los Hutt pudieran ofrecerles; de ahí el sobrenombre que se le había dado: Luna de Contrabandistas. También era conocida como Ciudad Vertical pero eso era sólo un nombre privado entre los contrabandistas, una burla hacia las grandes e impolutas construcciones de Coruscant.

A Kappa el Hutt, líder de clan Desilijic no le gustaba demasiado la ciudad. Sabía que los anteriores líderes la habían tenido en gran estima, incluso Jabba el Hutt había nacido en ella, pero a Kappa sólo le parecía un gran mercado de contrabandistas mediocres. Cualquier contrabandista que tuviera un mínimo sentido del gusto y la decencia jamás se instalaría en semejante sitio. Mas tenía que reconocer que tener un lugar tan cercano a su palacio de Nal Hutta donde poder resguardarse de miradas ajenas de otros clanes hacía de la Luna de los Contrabandistas un lugar ideal para reuniones como éstas.

Estaba en la sala del trono, donde normalmente daba sus fiestas y bacanales. Ahora la sala estaba vacía, apenas iluminadas por los reflejos del sol que ya se escondía tras el gigantesco planeta. Sólo otra persona le acompaña en el salón, un Sith conocido como Darth Aveng y que había venido allí expresamente por su deseo. Por lo que Kappa sabía, era el mismo Lord Oscuro que había convencido a Durga el Hutt de lanzar una campaña contra la Nueva República para después traicionarlo.

- <:Saludos2> -dijo Kappa

- Habla en básico

La voz del Señor Oscuro del Sith retumbó por oda la habitación. A Kappa no le impresionó, sabía que los Hutt eran inmunes a las artimañas mentales de los usuarios de la Fuerza y si Darth Aveng se ponía violento tenía varias tropas preparadas en las salas ocultas para desplegarse inmediatamente.

- Como quieras. ¿Cuál es el motivo de esta reunión?

- Te ofrezco un trato.

- ¿La clase de trato que le ofreciste a Durga? Oh, no pareces sorprendido de que lo sepa.

- Si hubiera querido que no lo supieses jamás lo habrías descubierto.

- Entiendo. Te escucho.

- Tendréis paz con el Imperio a cambio de la mitad de los territorios que aún poseéis. Posteriormente os entregaremos una séptima parte del territorio que ocupa ahora la Nueva República.

- ¿Y cómo voy a creerte cuando has traicionado ya a uno de los míos?

- No te queda otro remedio. Sé que tienes en tu poder informes donde se demuestra que Durga tiene irregularidades en sus cuentas, dinero que aparece y desaparece sin motivo, un gran crimen para los Hutt. Es una lástima que yo también tenga también semejantes informes sobre ti. Ni siquiera quiero pensar en qué harían tus rivales por la soberanía del clan si llegan a recibir una copia de esos informes.

- ¿Qué sugieres?

- Acaba con Durga. Hunde a su clan, quédate con sus posesiones y firma una paz con mi Imperio. Tienes dos horas estándar para responder

- Sé que me traicionarás.

- Entonces eres más listo de lo que pensaba. Mi oferta está hecha, responde antes de que me arrepienta.

Darth Aveng dio media vuelta y abandonó el salón. Kappa se quedó pensando. Puede que fuera inmune a los trucos mentales, pero los Sith sabían perfectamente cómo hacer que los seres vivos actuasen según sus designios. Aceptaría el trato.

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CORUSCANT

Había seguido la pista de su hermana por toda Coruscant, desde los niveles más altos hasta las profundidades de la gran ciudad planetaria donde rara vez llegaba el sol. Como había supuesto, Leia había sido retenida por unos cazadores de recompensas que estaban esperando a que la recompensa ofrecida por Coruscant aumentara su cuantía. No había tenido problemas ara librarnos de esos cazarecompensas, a lo largo de los últimos años de su vida se las había visto con mejores adversarios y siempre había salido triunfante. Sin embargo nunca se habría imaginado que ahora se encontraría en esta situación. Leia, su propia hermana, le había atacado son su sable de luz.

Leia atacó con furia a su hermano Luke quien retrocedía ante las violentas acometidas de su hermana preocupado por no provocarle ningún daño. Esquivó con un salto un mandoble de Leia y rápidamente utilizó la Fuerza para lanzar a su hermana contra la pared. Volvió a utilizar la Fuerza para desarmarla. Luego la observó. Sus ojos estaban totalmente en blanco. Había sido drogada, probablemente con una droga foto activa. Al abrir la puerta Luke, la luz había hecho que se volviera loca con todo tipo de alucinaciones. Ahora Luke comprendía porqué los cazarecompensas no le habían quitado el sable de luz, no había podido ante la furia descontrolada de Leia causada por la droga.

Se acercó a su hermana como si se acercara a un animal salvaje. Desplegó al Fuerza sobre ella enviando sensaciones de paz y tranquilidad y así pudo acercarse del todo. Tocó suavemente su frente. La droga ya estaba presente en su cuerpo pero sus efectos podían ser paliados por la Fuerza. Atravesando el mar de pesadillas de Leia llegó hasta su conciencia, adormecida por la droga.

- ¿Luke? -preguntó Leia que se sentía como si hubiera despertado de un largo coma-.

- Estoy aquí, tranquila -abrazó a su hermana y le dio un pequeño beso en la mejilla-. Todo a salir bien, limpiaremos esas acusaciones falsas

- Luke yo...

En ese momento Mara y Han entraron con sus desintegradotes listos para disparar. Han corrió rápido hacia Leia y la abrazó tiernamente. En su interior Han no podía creerse que necesitara tanto a una persona; desde que fuera expulsado de la Academia Imperial3 se había convertido por necesidad en una persona más dura, sólo Chewie le importaba algo, los demás podían irse a la infierno de cabeza. Ahora ya no era así y le gustaba su nuevo yo.

Luke se reunión con Mara que le sonrió. Luke le devolvió la sonrisa justo cuando pudo ver un extraño y tenue resplandor azulado.

- Padre -dijo-.

Pero su padre no miraba a Luke sino a Leia y a Han con ojos tristes y a la vez felices. Sufría y Luke no sabía porqué. En realidad no sabía casi nada de su padre ¿Qué le había hecho volverse hacia el Lado Oscuro? Quizás la vivencia de las Guerras Clon había podido con él o quizás era otro motivo totalmente diferente. No le conocía más allá del casco de Darth Vader. ¿Cómo habría sido cuando era un joven aprendiz?

- Luke -dijo el Caballero Jedi muerto interrumpiendo las cavilaciones de su hijo-. Tu hermana, debes ayudarla.

- Ya está bien padre -dijo observándola-.

- No, no lo está. El Lado Oscuro la ha tocado, debe combatir ese y cualquier mal desde el principio, desde su origen. Recuerda, en el origen de cualquier acto reside su fuerza.

Antes de que Luke pudiera preguntarle por el significado de aquellas palabras, el fantasma de Anakin Skywalker desapareció. Suspiró. Leia y Han seguían abrazados

- ¿Las visitas de todos tus familiares son así? -preguntó Mara irónicamente-.

- No, normalmente son más enigmáticas.

Mara le miró seriamente.

- ¿No crees que va siendo hora de que preguntes qué ocurrió?

- No creo que sea el momento -dijo mientras Han y Leia se besaban-.

- Entonces lo haré yo.

- Mara

- Tendré tacto... he estado practicando, el último vendedor ambulante que pasó por casa regresó intacto... salvo por el pelo... y el maletín.

Mara se acercó al matrimonio de héroes rebeldes. Apartó suavemente a Han (de verdad que sí) y miró a Leia fijamente a los ojos.

- Leia. ¿Qué ocurrió en la habitación del senador Fey'lya?

- Yo... no, no lo recuerdo.

- ¿Puedo intentar una cosa? -dijo poniendo la mano sobre la sien de Leia. Ésta aceptó-.

Mara se sumergió en las profundidades de la mente de Leia. Ahí estaba su vida entera. Era abrumador y más para Mara que desde su entrenamiento primerizo con el Emperador se había centrado más en los aspectos físicos de la Fuerza que en los mentales. Vio a Leia de pequeña, jugando en las grandes y verdes praderas de un mundo ahora destruido. La vio el día en que juraba su cargo como senadora, la última vez que pudo ver a su padre adoptivo (y para Leia el único) vivo, el momento en que Luke le reveló su verdadero origen... Se fue adentrando cada vez más y más, recorriendo los lugares más secretos, las pasiones incontroladas. Mara sentía cómo la mente de Leia se iba estrechando más y más protegiéndose de la intromisión.

Se encontraba ahora frente a un gran muro. Mara lo "palpó", entonces fue como si la tierra se hundiese bajo sus pies, Leia quería atraparla inconscientemente. Intentó escapar pero Leia no le daba un respito e iba hundiéndose en aquellas arenas movedizas mentales. Entonces escuchó la voz de Luke que le daba ánimos. Mara sonrío, la mayoría de los personas (bueno, las que podían adentrarse en mentes ajenas) habrían sacado a su pareja del apuro pero Luke era distinto. Confiaba en Mara y sabía que podía lograrlo sin ayuda así que no intervendría directamente a no ser que Mara se lo pidiera. Con fuerzas renovadas invocó la Fuerza y pudo romper la presa y el muro que Leia había construido. En un destello pudo ver lo que Leia guardaba celosamente: el recuerdo de la destrucción de Alderaan. Vio toda la escena, Leia se sentía furiosa e impotente ante los acontecimientos. Cuando Alderaan explotó, la memoria de Leia pareció quedarse parada. Mara sabía que Leia guardaba algo más en su interior.

Se percató de que al final de la estancia donde se encontraba había una especie de borrón oscuro. Fue hacia él. Cuando llegó la oscuridad se acercó a ella y la envolvió intentando ahogarla. Pudo sentir el Lado Oscuro cegando todos sus sentidos, toda la ira y la frustración de Leia concentrada y también sintió. Mara sonrió. Recurriendo una vez más a la Fuerza hizo brillar la estancia. Aquello no era fruto de Leia, alguien había manipulado su mente para replegarse sobre los recuerdos del ataque al senador. Y ya sabía quién era. Había sido hábil, tenía que reconocerlo, al principio ni se había fijado en que todas las imágenes reflejaban momentos más o menos tristes o momentos felices que se habían vuelto tristes con el paso del tiempo. Había sumido a Leia en sus recuerdos más tristes y así había creado un bloqueo mental. Mara tenía que buscar un recuerdo lo suficientemente feliz como para romper ese bloqueo. No le fue difícil, sabía exactamente dónde buscar ya que ella había pasado por lo mismo hacía poco: la maternidad.

Mara volvió a su cuerpo. Se tambaleó por el cansancio y Luke la sujetó. Han estaba nervioso. A veces odiaba no ser un Jedi, era como perderse en mitad de una conversación.

- ¿Qué ha pasado?

- Leia no atacó contra Fey'lya -contestó Luke-. Fue Darth Talia, lo orquestó todo y luego manipuló las mentes de Leia y Fey'lya para hacerla parecer culpable.

- ¿Entonces Leia es inocente? -preguntó Han-.

- Así es. En cuanto liberemos a Fey'lya de su bloqueo mental todo se explicará.

- Perfecto -dijo Han-. Entonces vayámonos a casa.

- No tan deprisa -dijo Mara-. Todavía quedo algo, ¿verdad Leia?

- ¿Qué quieres decir?

- Mara tiene razón -dijo Leia-. Yo no ataqué a Fey'lya es verdad, pero sólo porque Darth Talia se me adelantó. Yo iba a esa habitación a acabar con la vida de Fey'lya.

Luke y Han se quedaron callados. Todos juntos habían vivido extraordinarias aventuras desde hacía mucho tiempo. Nunca se les había pasado por la cabeza la idea de que Leia pudiera querer asesinar a un senador para conseguir lo que quería. Esa táctica era totalmente contraria a lo que Leia había defendido siempre; era más bien una táctica típica del Imperio.

Luke fue el primero en sobreponerse a la sorpresa y se acercó a Leia. Puso su mano orgánica sobre el hombre de Leia.

- Tranquila. No has cometido ningún crimen.

- Sólo porque alguien se me adelantó -se quejó Leia-. Estar en deuda con una guerrera Sith, lo que me faltaba.

- Hay mucha gente que necesita tu ayuda -dijo Luke señalando los edificios más altos de Coruscant-.

Leia negó con la cabeza.

- No puedo presentarme ante ellos, así. ¿Qué me impediría terminar lo que empecé?

- La culpa es mía.

- No Luke, no es...

- Sí lo es. Empecé a entrenarte y cuando tus obligaciones políticas empezaron a apartarte del entrenamiento te dejé ir pensando en que hacía lo mejor para ti y para la República. Era el momento más peligroso para ti y no estaba para guiarte por el camino de la Luz. Lo siento Leia.

Todos se quedaron callados pensando en lo que había pasado. Luke había visto sus miedos hechos realidad, había desatendido un alumno como Ben Kenobi había hecho años atrás con su padre. Afortunadamente las consecuencias no habían sido tan nefastas.

- ¿Y ahora qué? -preguntó Leia rompiendo el silencio-.

- Tendrás que aprender a vivir con lo que hiciste -dijo Luke-.

- No sé si podré.

- Arriba te necesitan princesa -dijo Han y Leia sonrió cuando oyó "princesa" siempre que Han lo decía parecía tener un efecto relajante y tranquilizador. Eso cuando no se estaban tirando los trastos a la cabeza-. Hazlo por ellos

- Ni siquiera sé por dónde empezar.

- Por el principio, Leia -dijo una voz que venía de más allá de las fronteras de la muerte-.

- El principio.... el principio... ¡el principio! -Leia abrió ampliamente los ojos-. Ya lo tengo, hay que convocar al Senado inmediatamente. Vamos a entrar en guerra contra los Hutt.

CONCLUIRÁ

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1.- Número anterior

2.- Traducido del huttés

3.- La razón de su expulsión fue por salvar a Chewbacca de un esclavista imperial. De ahí parte la deuda de vida que tiene Chewie con Han y que luego extendería a toda su familia.

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LA TASCA DE MOS EISLEY

Holadola

Bueno, creo que este es el número más largo que se ha escrito en la serie, quiero prometer y prometo que los siguientes serán más cortos (sí ya, que te vamos a creer y ahora también dirás que vas a poner acción, ¿no?)

Byes

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